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¡Especial de Halloween!: 5 series que no te dejarán dormir

Quiza por llegar con las expectativas altas gracias a los comentarios que leí en redes sociales antes del estreno de 28 días paranormales (o, 28 days haunted) pero terminé con mucha decepción luego de ver la serie.

La serie, o docuserie, va sobre 3 grupos de investigadores paranormales que se internan en 3 localidades distintas presuntamente embrujadas para poner a prueba una teoría de los Warren que menciona que luego de pasar 28 días en confinación dentro de un lugar maldito, las paredes entre el mundo normal y el paranormal se desvanecen.

Aunque es una mini serie se hace tan larga y tediosa y, por otro lado, termina por parecer más un reality show que una serie documental. La propuesta es atractiva pero la forma en que la llevan a cabo no termina por convencer, pues las personas involucradas no llegan a generar una empatía por ellas ni por lo que dicen o hacen. Los cambios de tomas frecuentes y el intercalado de estas con representaciones de mala calidad acerca de lo que se está narrando tampoco ayuda, pues prácticamente en ningún momento llega a mostrarse algo aterrador y solo tenemos a 8 personas contando que eso es lo peor que les ha pasado en sus vidas y que sienten, ven y perciben cosas que los televidentes no vemos ni terminamos por creer que al menos ellos realmente lo ven. Además de los cambios de tomas y representaciones intercaladas, las escenas “terroríficas” o de carácter misterioso son seguidas por explicaciones que pretenden fundamentar con “hechos” lo que ocurre, pero esto mismo termina por parecer forzado haciendo sentir a las personas que ven el programa que no tienen otra opción más que creer lo que sus ojos están mirando.

Por otra parte, se supone que quienes están frente a cámara son personas expertas o al menos con buena cantidad de experiencia en fenómenos paranormales, por lo que se vuelve chocante que en la mayor parte de las experiencias estas mismas acaben por parar o salir huyendo en cuanto lo “paranormal” se “presenta”. No se alcanza a ver una pasión ni ambición por llevar a cabo lo que referían que era su trabajo detrás de cámaras. Dicha falta de coherencia hace que parezca teatral la seguridad con la que dicen las cosas y justifican sus acciones.

También me pareció absurdo que no todos los grupos contaran con el mismo equipo electrónico, ya que, uno de ellos hablaba del uso de cámaras térmicas para identificar espectros, cosa que hubiera sido de mucha utilidad con los otros dos grupos que pasaban gran parte del tiempo diciendo que había o sentían presencias a su alrededor. Así que o los productores no tomaban en serio lo que los sujetos decían o se no tomaban en serio la “investigación” que pretendían y promocionaban llevar a cabo.

Pienso que una de las razones por las que la serie resulta tan mala y poco convincente es precisamente por su afán de convencer. La información que presentan se muestra infalible y con una explicación para todo lo que se muestra; y los dos sujetos que vigilan las cámaras solo ven aquello que confirma y avala sus hipótesis. No es de extrañar que una de las pocas escenas llamativas sea una en la que alguien es trasladado al hospital por un paro cardíaco del cual el personal médico NO encontró explicación.

Y es que en la serie no hay lugar para la duda o el misterio, todo tiene explicación en el mundo presentado. No hay espacio para que las personas que miramos el programa saquemos nuestras propias conclusiones. El último clavo del ataúd lo colocó una de las escenas finales, en la que un grupo celebra haber ahuyentado a una presencia malvada y uno de ellos mira sospechosamente a la cámara sugiriendo que esto aún continúa. Así que si no estamos frente a un auténtico fenómeno paranormal captado en camara, estamos frente a la conclusión coherente de un programa que termina por no ser más que un chiste mal contado.

En fin, para no seguir retrasando la conclusión, creo que definitivamente 28 días paranormales es una serie que no vale la pena ver, ni siquiera para pasar el rato, pues, con el tiempo que tomaría ver los 6 episodios que la conforman se pueden ver al menos dos películas de mejor calidad o hacer cualquier otra actividad que tengo la certeza que sera de mejor provecho.

Helena.

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Libros

Top 5 disfraces para tu fiesta de Halloween. Asustaras a todos

Un paseo por la Alameda me llevó a toparme con el nombre de un autor y consecuentemente comprar uno de sus libros. Me refiero a Demonia, de Bernardo Esquinca (aunque el libro que vi anunciado se titulaba Toda la sangre, pero no llevaba suficiente dinero para comprar ese y al menos sí para este otro). Bernardo Esquinca es un autor mexicano nacido en los 70’s en Guadalajara.

Esta vez no podría hacer un resumen general porque el libro es sí consta de una serie de nueve cuentos que, al menos temáticamente, no están relacionados entre sí. En lo que sí se asemejan es en la atmósfera en que te envuelven. Misma en la que prima el extrañamiento, llevando situaciones u objetos normales a ser observados o experimentados desde otro punto de vista.

En los textos no encontrarán respuestas, al menos no fáciles, sino dudas y más preguntas de con las que llegaron. Uno de los cuentos, el primero, creo que fue el que más me gustó. Sin embargo, como no había investigado nada ni visto al menos sobre qué iba el libro, pensé que se trataba de una novela y me quedé con ganas de saber qué sucedería más adelante con la historia o hacia dónde nos llevaría. Algo que me hubiera gustado que se desarrollara más fueron los títulos del cuento El contagio, en dónde parte de la narración es dadá mediante notas rojas, creo que faltaron más de los títulos característicos de estas. Títulos que por sí solos podrían considerarse un género literario. Una cosa que no me gustó, aunque al revisar de nuevo el libro vi que no era tanto, es que creo que se abusa de la situación de que el personaje se encuentra con un texto (dígase diario, notas, ensayos) de alguien más relatando una historia, al revisar me di cuenta de que esto solo pasó en dos cuentos pero juro que sentí que fue en al menos cuatro. Digo que no me gustó por lo “oportuno” de la situación, donde la casualidad cobra mucho peso para el avance de la historia. En otros tres cuentos sucede algo similar, en dichos textos el protagonista se encuentra “accidentalmente” con un hombre en la carretera, un anuncio en el periódico o con una libro rotulado en una librería de viejo.

A pesar de que diga que no me gustó eso, es debido a una mezcla de amor-odio, no me gusta por lo “irreal” del asunto en tanto a que es algo que a cualquiera le puede pasar. Cualquiera puede recoger a alguien en la carretera o leer el periódico y toparse con un anuncio, y de aquí viene el aprecio por la condición. La normalidad, casualidad, como detonante de lo extraño, de lo nuevo, es algo que puede notarse bastante en el libro en sí y en cada uno de los cuentos.

Lo anterior también me agradó bastante en la película Todo en todas partes al mismo tiempo (Everything everywhere all at once, de la cual también ya había hablado en otra entrada, aunque olvidando mencionar esto) en dónde para que la protagonista pueda hacer saltos por el multiverso primero tiene que hacer algo inesperado o improbable.

En fin, estoy en dudas sobre mi conclusión para el libro. Considero que sí es un libro que vale la pena leer pero no lo recomendaría a aquellas personas que esperan respuestas claras o finales cerrados. Creo que aunque sea un texto que se puede terminar “de una sentada”, lo mejor es leerlo de poco a poco, ya sea de uno en uno, dos en dos, etc. claro que si la persona ya está acostumbrada al género de lo extraño puede entrarle de lleno y con gusto. Espero más adelante poder comentar sobre sobre otros textos de Esquinca.

Helena.

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Películas

Cómo vibrar alto y ahuyentar las malas libras

Recién vi Maleficio, otra de las tantas películas que se vendió en redes sociales como la más terrorífica del año, una película que supuestamente provocaba que quienes la vieran escucharan ruidos extraños en casa y comenzaran a ver sombras en el techo, etc., de tantas cosas que se dicen de las películas de terror o suspenso. También llegué a ver que eran pocas las personas que podían terminar la película de una sentada. En fin, antes de dar lo que se podría llamar mi opinión, diré brevemente de qué trata la película en cuestión. Maleficio retrata el viaje de una mujer que después de haberse expuesto a algo que estaba prohibido comienza, junto con su hija, a sufrir las consecuencias de su profanación, del tabú que rompió. Tengo que aceptar que la sugestión por el contenido de redes me mantuvo en suspenso mientras miraba la película, al punto de ignorar las oraciones que se hacían “para evitar conjurar lo que no”, pero de allí en más no siento que la película me atrapara, no logró escapar del cliché del avance lento que concluye con un ruido brusco. Lo que sí me agradó de la película es que sí llega a escapar del lugar común del típico diablo o demonio de todas las películas, algo que también logra muy bien Hereditary, una película que recomiendo bastante y quizá después pueda hablar sobre ella. Continuo, maleficio toma la figura de la Madre buda Dahei y desarrolla todo un culto sobre su adoración, la contradicción que implica el nombre de buda en general como sinónimo de bien es lo que provoca el extrañamiento de no saber qué sucede en el transcurso del filme. Por otra parte, también te mantiene el misterio acerca del contenido del vídeo y la relación que tiene este con aquellos que lo miran. Para esto último rescato algo que me pareció interesante y que puedo relacionar a otros materiales. Alerta de spoilers, la película concluye revelando que las oraciones que se pretendían buenas en realidad era una maldición de conjunto; la madre se justifica con la salvación de su hija al explicar que a medida que la maldición se expande se debilita. Esta decisión encaja y asusta a quien mira la película por la postura individual de la misma; uno puede sobresaltarse al saberse maldito a pesar de que también se hubiera tomado la misma decisión con otros personajes. Esta situación me recordó mucho a una respuesta que daba Camus, sacándola de contexto, diría algo así como de la revolución, o justicia, prefiero a mi madre. Misma decisión que toma la madre en la película, al saber que su hija puede ser un mártir o chivo expiatorio prefiere sacarla de esa posición y traerla al tiempo de la lucha banal; aquí mismo podríamos acabar la maldición pero mejor compartámosla y terminémosla entre todos. La revolución puede necesitar de héroes y figuras pero difícilmente alguien tiene la necesidad de volverse el héroe de una movilización; héroe en tanto figura del acto y compromiso, pues hay miles de figuras que se presentan como estandartes de ciertas luchas pero solo como mercancía, objeto de consumo. Hubiera sido interesante ver la respuesta de la hija a la decisión de la madre para saber si esta se plantaba como agente revolucionario o no.

Como sea, puedo decir que es una película interesante de ver pero hay que llegar a ella con un ojo curioso y no con aquel que ha digerido todas las opiniones que la retratan como un objeto de lo más terrorífico.

Helena.

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