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3 consejos para escribirle a tu crush

Gracias al obsequio de una amistad por una de las entradas anteriores, recién leí Los escritores invisibles, de Bernardo Esquinca, un escritor mexicano de quien comenté la semana pasada.

Los escritores invisibles es una novela corta que trata sobre un escritor mediocre que es llamado por una editorial para recibir la propuesta de publicar su libro a cambio de que les ayude a localizar a otro escritor desaparecido. La búsqueda le lleva a un pueblo en el que aprende mucho sobre sí mismo y eventualmente regresa a la ciudad para dar cierre a su aventura.

El libro en sí es entretenido, buena parte del texto se lee con fluidez y va soltando detalles que te atrapan a medida que avanza tu lectura. Sin embargo el problema viene a partir de la última tercera parte del texto, pues algunas de las cuestiones que se plantean antes no terminan por resolverse o lo hacen de manera poco satisfactoria. A pesar de que se nota un interés por darle profundidad a los personajes no parece que se logre. Solo de Jaime, el protagonista, es de quien se podría decir que se obtiene más información, aunque ésta no necesariamente llegue a ser del todo relevante.

El texto tiene su estilo y no creo que lo negativo tenga más peso que lo positivo. Quizá para el final que tiene se podría haber prescindido de algunas paginas pues al terminar la historia se siente alargada o cuando ya no falta más que la conclusión se sigue añadiendo más información.

Por otro lado, se plantea algo que es quizá más actual ahora que cuando salió el texto en 2009. La relevancia de encontrar al escritor perdido es que se supone que posee un manuscrito que podría destruir el negocio de las editoriales; situación que me traía a la mente a La broma infinita, de Foster Wallace, y a un sketch de los Monty Python, en dónde ver una película o escuchar un chiste, respectivamente, provocaba la muerte de los consumidores. Aun así solo fue el recuerdo, ya que aquí se resuelve que el texto en sí no es peligroso ni especial, solo es un buen libro. Y se supone que los buenos libros no venden; por lo que si se publica, al igual que otros buenos libros, las editoriales se irían a la quiebra por falta de ventas.

Me gustó la idea, pero como llega a ser tan reproducida por redes valdría la pena señalar que lo mejor es tomarla con pinzas para evitar caer en un conformismo o pasividad o a una actividad estéril de solo quejarse porque las películas, musica, libros, etc., que más se venden o consumen son basura y otros adjetivos negativos. Respecto al conformismo o pasividad, de quedarse quieto y cómodo creyéndose superior al resto por “no” ser parte de una multitud y/o negando a acceder a nuevos materiales por la nostalgia de quedarse con lo bueno viejo. No termino de desarrollar la idea pero pienso en una frase cuyo origen no recuerdo pero atribuyo a los Beatles, que menciona algo de seguir nadando para no hundirse.

Como sea, pese a todo, Los escritores invisibles es un libro que podría decir que vale la pena leer, o al menos no es uno que no lo valga. Es un texto para tomar alguna tarde que se esté con aburrimiento o se tenga tiempo de sobra para leer. No es un texto para empezar a acercarse a Bernardo Esquinca, aunque solo he leído dos libros de él, de modo que mi opinión por ahora se reduce a esos dos materiales; quizá si ya se leyo con anterioridad otros textos de él, sí puede ser recomendable darle un vistazo a este libro.

Helena.

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Top 5 disfraces para tu fiesta de Halloween. Asustaras a todos

Un paseo por la Alameda me llevó a toparme con el nombre de un autor y consecuentemente comprar uno de sus libros. Me refiero a Demonia, de Bernardo Esquinca (aunque el libro que vi anunciado se titulaba Toda la sangre, pero no llevaba suficiente dinero para comprar ese y al menos sí para este otro). Bernardo Esquinca es un autor mexicano nacido en los 70’s en Guadalajara.

Esta vez no podría hacer un resumen general porque el libro es sí consta de una serie de nueve cuentos que, al menos temáticamente, no están relacionados entre sí. En lo que sí se asemejan es en la atmósfera en que te envuelven. Misma en la que prima el extrañamiento, llevando situaciones u objetos normales a ser observados o experimentados desde otro punto de vista.

En los textos no encontrarán respuestas, al menos no fáciles, sino dudas y más preguntas de con las que llegaron. Uno de los cuentos, el primero, creo que fue el que más me gustó. Sin embargo, como no había investigado nada ni visto al menos sobre qué iba el libro, pensé que se trataba de una novela y me quedé con ganas de saber qué sucedería más adelante con la historia o hacia dónde nos llevaría. Algo que me hubiera gustado que se desarrollara más fueron los títulos del cuento El contagio, en dónde parte de la narración es dadá mediante notas rojas, creo que faltaron más de los títulos característicos de estas. Títulos que por sí solos podrían considerarse un género literario. Una cosa que no me gustó, aunque al revisar de nuevo el libro vi que no era tanto, es que creo que se abusa de la situación de que el personaje se encuentra con un texto (dígase diario, notas, ensayos) de alguien más relatando una historia, al revisar me di cuenta de que esto solo pasó en dos cuentos pero juro que sentí que fue en al menos cuatro. Digo que no me gustó por lo “oportuno” de la situación, donde la casualidad cobra mucho peso para el avance de la historia. En otros tres cuentos sucede algo similar, en dichos textos el protagonista se encuentra “accidentalmente” con un hombre en la carretera, un anuncio en el periódico o con una libro rotulado en una librería de viejo.

A pesar de que diga que no me gustó eso, es debido a una mezcla de amor-odio, no me gusta por lo “irreal” del asunto en tanto a que es algo que a cualquiera le puede pasar. Cualquiera puede recoger a alguien en la carretera o leer el periódico y toparse con un anuncio, y de aquí viene el aprecio por la condición. La normalidad, casualidad, como detonante de lo extraño, de lo nuevo, es algo que puede notarse bastante en el libro en sí y en cada uno de los cuentos.

Lo anterior también me agradó bastante en la película Todo en todas partes al mismo tiempo (Everything everywhere all at once, de la cual también ya había hablado en otra entrada, aunque olvidando mencionar esto) en dónde para que la protagonista pueda hacer saltos por el multiverso primero tiene que hacer algo inesperado o improbable.

En fin, estoy en dudas sobre mi conclusión para el libro. Considero que sí es un libro que vale la pena leer pero no lo recomendaría a aquellas personas que esperan respuestas claras o finales cerrados. Creo que aunque sea un texto que se puede terminar “de una sentada”, lo mejor es leerlo de poco a poco, ya sea de uno en uno, dos en dos, etc. claro que si la persona ya está acostumbrada al género de lo extraño puede entrarle de lleno y con gusto. Espero más adelante poder comentar sobre sobre otros textos de Esquinca.

Helena.

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