Esta vez es el turno de hablar de la serie El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro.
Llegué a la serie sin expectativas, ya que no he llegado a ser del todo fan de su trabajo pero aún así me cautivo. La serie está conformada por 8 capítulos inconexos, de modo que no podría decir de qué trata a grandes rasgos, lo que sí puedo mencionar es que cada capítulo está inspirado en cuentos de Guillermo y otros autores, como Lovecraft y están dirigidos por directores diferentes. Las temáticas pasan por demonios, fantasmas, extraterrestres y cosas comunes, llevadas a un nivel de extrañamiento que hace que hasta unas ratas o unos pájaros resulten cuando menos inquietantes.
Hubo un capítulo con el que sí llegué con altas expectativas porque amistades en redes lo referían como una revolución del terror, dicho capítulo es el número tres de la serie, La autopsia, que va sobre un forense que trata de averiguar la causa de muerte de un grupo de mineros para que el seguro pueda indemnizar a las familias. Pienso que el capítulo agradó por lo gore que llega a ser, puesto que en un momento, un cuerpo se está realizando la autopsia a sí mismo y por el final otro personaje se automutila para proteger a los demás. El capítulo es bueno e inquietante pero no fue el mejor para mí, aunque sí me permite hablar de algo relacionado con uno de mis capítulos preferidos: Por fuera, capítulo cuatro. En este capítulo, una mujer empeñada en encajar con sus compañeras de trabajo comienza a usar una crema que lleva a su cuerpo a cambiar.
Lo que expone este capítulo, como el de la autopsia, es el horror corporal, o body horror, un subgénero del cine de terror que es inquietante por llevar al cuerpo y mente a lugares extraños o anormales. El cuerpo de Stacey, en Por fuera, cambia de una manera que ella ignora o justifica pero quien mira la serie y quienes le rodean sí perciben el cambio y reaccionan a él. En Autopsia los cuerpos albergan seres que no deberían y realizan sobre sí acciones que cualquiera se lo pensaría dos veces antes de realizar.
Un cineasta que retrata bien este género es David Cronenberg, en su última película, Crimes of the future, pero principalmente en La mosca, y da algunos vistazos en EXistenZ. Quizá puede resultar un género tan aterrador por sugerir que ni en nuestro propio cuerpo y mente estamos a salvo, algo que pega en el orgullo este tiempo, sobre la idea de que somos quienes decidimos sobre nuestros cuerpos y no hay una inocencia que permita al resto influir sobre nuestras ideas.
Pero continuamos, algo que me agrado es que la serie incluye dos capítulos que son adaptaciones de cuentos de Lovecraft, a Del Toro le fue negado el sueño de adaptar En las montañas de la locura pero aquí llega con otras dos opciones, en este caso mi opinión esta sesgada porque los capítulos me gustaron simplemente por lo que significan: una adaptación visual de textos de Lovecraft y un acercamiento para quienes no han tenido contacto con su obra. Algo en lo que quizá erró la serie fue en El modelo de Pickman, ya que el giro final aquí se muestra obvio mientras que en el cuento resulta más discreto; aunque ambos materiales tengas las mismas conclusiones, uno, el cuento, las insinúa, mientras que el capítulo te las avienta en la cara.
Por último, quisiera hablar del capítulo El murmullo, que cierra con broche de oro la serie. El capítulo es dirigido por Jennifer Kent, conocida por The Babadook, otra película interesante. La trama del episodio gira en torno a una pareja de ornitólogos con un matrimonio en crisis que se muda a una casa, que no es lo que parece, para continuar con su trabajo. La pareja nos lleva por sus avances y retrocesos mientras algo en el fondo que aún no se dice sucede al mismo tiempo. A pesar de que tiene escenas de terror explicitas, la mayoría de la inquietud y misterio viene de lo que no se muestra o se dice a medias. Este último sí fue mi capítulo preferido.
Entonces, El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro, aún con su nombre largo y todo, es una serie que sin duda vale la pena ver. Como son 8 episodios es digna de maratonear y gracias a que los episodios no son seriados pueden verse por separado. Si hay dudas, recomendaría ver los episodios 3, 4 y 8, para convencerse de si continuar o no viendo la serie.
Helena.