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Jovencitas, la próxima banda de K-pop del momento

Fin e inicio de semana sin entradas, como cabellera de colegial. Se tuvo una reunión de logística en la que se observó el desarrollo del blog y el estilo del mismo. Como no podía faltar en un espacio en el que hay diferencias, dos personas del grupo terminaron por casi irse a golpes luego de que una le dijera a la otra que era como Pinochet y Mussolini juntos y esta le respondiera que no tenía completa idea de lo que era el imperativo categórico kantiano. Discusiones pseudo intelectuales, un intento de un sketch que podría encontrarse en la serie Ciudad K. Sin embargo, como la idea precisamente del blog y casi revista es que sea un espacio para debatir todo tipo de ideas, acordamos detener la discusión y continuarla por este medio, para poder brindarle al lector ambos puntos de vista y, si así lo quiere, él mismo pueda integrarse a la discusión o señalar si alguien está comprendiendo mal alguna idea.

Desde hace algunas entradas insinuaba con la conjugación de verbos al plural de la primera persona que se trataba de más de una persona de las que integramos el blog, y mantenemos la invitación a cualquiera que quiera unírsenos, así que ahora solo vengo a confirmarlo de manera más clara.

Somos varias Jovencitas y más que a lo largo de estas semanas espero se vayan integrando al sitio. Cada quien compartiendo contenido de acuerdo a su estilo y si puede criticando el del resto, etc.

Espérennos, bueno a ellas. 🙂

Helena.

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Black Panther y 3 sencillos trucos para aclarar tu piel

Esta mañana, mientras almorzaba, mi sobrina estaba que dale y dale con cantar que era barbie, decía que estaba muy bonita y que se parecía a ella. Hace un par de días decía lo mismo respecto a Blanca Nieves, aunque esto se debió más a que la llevaron a hacerse un corte de cabello y eligió el corte de la princesa.

A dónde quiero llegar es que mi sobrina es de piel morena, si tuviera que comportarse como lo dictan las agendas de inclusión, tendría que ser una niña triste que no se pueda ver representada en ambos personajes, ya sea por el color de piel o cabello, o con el hecho de que como cualquier niña, al estar gordita no podría decir que se ve como una barbie delgada.

Se que no se puede generalizar, pero al menos hablo desde la experiencia que he tenido al hacer mis prácticas con niños de primaria y secundaria, y al hablar con mis primos o sobrinos pequeños.

Considero que esta justificación de poner personajes de tal o cual color u origen con la justificación de que un público infantil se pueda ver representado en ellos es tratarlos de estupidos. El bienestar solo es pensado para las personas mayores, que sí han sido más los amigos que tengo lgbt o feministas radicales, que en platicas de películas se quejan de la falta de personajes de este tipo, no digo que este mal, pero pueden dejarse de tonterías y decir que solo están pensando en su bienestar y no en el de los niños o público joven.

Por otra parte, al pretender lo otro de tener personajes variados por doquier o películas con este personaje de equis color de piel, viene a significar lo contrario. Los niños ya no podrían verse reflejados en esta película o decir que son tal princesa aria porque ellos ya tienen sus personajes, algo así como que el gordito será el portero en los partidos de fútbol.

Pretender dar personajes de equis color a cada grupo de personas con el mismo, no está muy alejado a cuando se ponían baños para gente negra y entradas para gente negra. Es curioso ver qué actualmente hay baños para gente trans, o de género sin identificar, y en algunas partes de Estados Unidos también están las entradas alternas a edificios para gente pobre.

Tal “diversificación” termina por ser más una segmentación que dicta a cada tonto que se siente incluido que su posición es una y no puede hacer más para cambiarla. También significa la muerte de la fantasía, pero esto es algo que quisiera desarrollar más en otra ocasión. La muerte de la magia es algo cada vez más frecuente desde hace un tiempo.

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Series

Black Mirror y 5 pasos para descubrir si tus celos son exagerados

Sin otra salida más a la vista, tuve que ceder a las presiones de mis amigos y dar mi palabra de que terminaré de ver Black mirror.

A pesar de que tal vez suene como algún ser leproso, admito que no me gusta Black mirror, solo he visto las dos primeras temporadas y uno que otro capítulo salteado.

Black mirror es una serie a la que me había resistido a volver porque por más que avanzaba, cada episodio no me terminaba de convencer e incluso terminaba por distanciarme más. La relevancia que comenzó a adquirir y los montones de espectadores que hablaban de ella como si de la octava maravilla del mundo se tratara también influyó en que me decidiera a abandonar la serie.

En general, me resulta una serie algo pretenciosa, siempre he desconfiado de las personas que se toman demasiado en serio lo que dicen. Black mirror es una serie que plantea distopías de mundos alternos en los que la tecnología termina por controlar o afectar significativamente algún aspecto de la vida diaria. Hasta allí creo que todo va bien, encuentro entretenidas las series que plantean distopías o retratan problemas mundanos de forma novelesca, pero de allí a que llegue una serie y su publicidad y fans me traten de idiota, diciéndome que la serie trata de retratar esto o lo otro, sin dejarme elegir qué me conmueve o no, ya es otra cosa.

Pasaré a los ejemplos para no seguir solo sonando como alguien que se queja. En el capítulo de El momento Waldo (The Waldo moment), se da la situación de que un personaje animado es propuesto como candidato a unas elecciones y algo que inicia como una broma termina como otra cosa de proporciones inesperadas. En otro episodio, Caída en picada (Nosedive), se presenta una sociedad en la que las personas reciben una puntuación de acuerdo a su comportamiento social. Ahora invitaría a quien tenga curiosidad a mirar los episodios de Desarrollo de aplicaciones y condimentos de la serie Community (Capítulo 8, temporada 5) y El señor Peanutbutter se mete en política de la serie BoJack Horseman (Capítulo 1, temporada 4). En ambos episodios considero que se plantean situaciones muy similares, sin embargo, en los segundos es desde la comedia y se juega con lo absurdo llevando las mismas situaciones hasta el límite de lo ridículo. Ambos episodios plantean casi lo mismo pero creo que con unos puedes sacar las mismas conclusiones y de paso reírte un poco sin necesidad de que parezca que se está viendo al loco de la plaza que grita: “El fin esta cerca”. Y sí, Black mirror para mí es ese loco que no te termina de convencer con su paranoia y exageración. No niego que haya similitudes entre algunos eventos del mundo “real” y la serie pero creo que cualquiera puede darse cuenta de que no existe una relación causal entre uno y otro, salvo la inspiración, que es algo aplaudible.

Pese a todo, Black mirror llega a desarrollar algunas dudas que uno puede plantearse al momento de proyectar una situación al futuro. Sin embargo, tal vez no sea el público objetivo de la serie, que, a pesar de lo que dije, no considero mala; soy más fan de la comedia y el absurdo. Adoro a los Monty Python y a South Park y sus retratos de la sociedad y mundos posibles y también a lo que es mero entretenimiento. Sobra decir que la comedia y lo intelectual no están peleados y por algo llega a ser muy usado el término “comedia culta”. Volveré a hablar de Black mirror más adelante.

Helena.

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Libros

Enrique Serna y 10 tips para que tu relación funcione

Acabo de leer El orgasmógrafo de Serna y he de decir que me encantó. El orgasmógrafo está formado por 7 cuentos, que podría decirse que no están relacionados entre sí salvo en la angustia que logran hacerte sentir desde la primera página. A medida que vas leyendo cada uno de los cuentos algo en tu interior te hace notar que no habrá un final feliz por más que la narración te llegue a insinuar lo contrario.

El cuento que da nombre al libro es el que más me gustó. El orgasmógrafo nos transporta varios años en el futuro a una sociedad que obliga a sus integrantes a cumplir con una cuota de orgasmos para obtener sus raciones diarias de comida. Cada orgasmo es registrado en el orgasmógrafo que todos llevan en su cuerpo. Por ello cada persona se ve obligada a intentar hacer su cuerpo más atractivo. Faldas cortas, escotes bajos y camisas abiertas, cuando no están ausentes, dibujan el ambiente que hay en las escuelas y hasta dentro de la familia donde, incluso, los padres son los encargados de introducir a los hijos a estas prácticas. Como no puede faltar, también existe un grupo de oposición, gentes que se niegan a cumplir con su cuota manteniéndose virgenes y hasta llegando a castrarse. En la historia tenemos a Laura Cifuentes, una chica que interviene su orgasmógrafo para hacer creer a todos que cumple con su cuota cuando en realidad ella también está en contra de tener que cumplirla, aunque no por las mismas razones que los anarquistas. Como era de esperar, la policía se da cuenta de esto y termina por arrestarla y a partir de allí nos llevan desde su entrada a un centro de rehabilitación hasta su llegada a las primeras filas del grupo opositor, teniendo sus romances y matizando sus ideales. No quiero decir el final solo diré que es amargo.

El orgasmógrafo me resultó interesante por cómo lleva hasta el extremo una idea de Byung-Chul Han, aunque en realidad sería de Marx, al decir que el capital reduce al hombre a su órgano reproductor. Se plantea un mundo en que el que, como por el final nos enteramos, al igual en en Monster Inc. los gritos y las risas, en El orgasmógrafo, los orgasmos dan energía a las ciudades, y a algo más. también se puede notar un paralelismo con Un mundo feliz, en el sentido de tener un mundo dedicado por completo al placer.

Entre los otros cuentos tenemos a escritores que tienen tanto tiempo de sobra que no saben qué hacer para no volverse locos; o que hacen lo que sea para conseguir sus metas; también tenemos al empleado medianamente exitoso que aún guarda rencor por los abusos sufridos en la infancia por ser inteligente; y a una mujer (o no) hablando de lo que le sucede al darse cuenta de los intereses sexuales de su sobrino, que no termina por aceptar, y los cambios que él comienza a desarrollar.

No llegué a hablar detalladamente de todos los cuentos para no dirigir la lectura de aquellos interesados en leer El orgasmógrafo. Si alguien más también ya lo leyó y encontró otras cosas, o lo vio de otra manera, puede comentarnos, con gusto les leeremos.

Helena.

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Libros Opinión

Tal vez es tonto, pero tiene razón

Quiero aprovechar la presente entrada para intentar aclarar una postura a la que hice referencia en entradas anteriores. Con ello me refiero a tener la madurez de separar al autor de su obra, esto para evitar verse orillado a censurar y quitar del reflector a cualquier que pueda tornarse molesto por sus acciones como individuo. Lo mismo puede aplicar para un escritor, como para un autor, cantante, etc.

Sin embargo, a pesar de estar apegado a esta idea, no por ello quiero decir que ésta sea debería elevarse al grado de ser una ley universal.Decir que hay que separar al autor de su obra es más para fines expositivos que dogmáticos.

Hay casos en los que no se puede separar al autor de su obra. No obstante, en estos casos, la relación toma lugar más como complemento que como una necesidad. Me refiero a casos como los de Kierkegaard y su relación con Regine Olsen que puede verse su impacto en obras como Temor y temblor, así como en La repetición; las actividades e intereses de Cortázar en sus novelas y cuentos, Los autonautas de la cosmopista, Fantomas contra los vampiros multinacionales, entre otros. Uno puede leer la vida del autor y las ideas que tenía, así como las actividades que realizaba e irse a leer su obra y tener una experiencia más profunda con la obra; entender de dónde surge tal idea, a qué se debe tal personaje, por qué una frase tiene un gran valor, y no lo sé, cualquier cosa que otros se cuestionen al momento de tomar un libro o ver una película. A veces la misma vida del autor puede ser otra de sus obras. Es bastante agradable leer las entrevistas a Foster Wallace, ver conversar a Muhammad Ali, enterarse cómo Nietzsche. Sin embargo, en tales casos, el dar un paseo por la vida del autor es algo que se hace buscando enriquecer la obra. Es cierto que algunas actitudes de ciertos autores pueden llegar a considerarse nefastas pero no por ello la obra pierde calidad literaria o validez. Althusser mató a su esposa y no por ello es más o menos filósofo. Ni San Juan ni Dante fueron al cielo o al infierno (o quién sabe jaja) y no por ello sus descripciones son menos bellas. Foster Wallace se mató antes de los 50 años y Esto es agua no deja de ser inspiración ni emocionante.

En fin, lo que trato de decir es que no termina de ser justo no separar a un autor de su obra, a menos que lo que se pretenda sea enriquecer la obra o hacer más amena la experiencia al acercarse a un personaje.

Helena.

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Louise Glück y cómo hacer crecer tu negocio en 3 sencillos pasos

Esta mañana me desperté con la noticia de que Louise Glück había dejado Pre-textos y que incluso la editorial se vio obligada a deshacerse de las obras de la autora. Al parecer Glück no ha dado declaraciones por lo que podría pensarse que quien se encargó de tomar la decisión fue su agente, Andrew Wylie. A decir verdad, también desconocía a la autora hasta que ganó el Nobel y aún así no me animé a leerle, quise esperar a que pasara un tiempo y ahora sí poder juzgar si pudiera ser de mi agrado. Sin embargo, por la misma noticia, decidí investigar un poco más y puedo decir que alcanzo a vislumbrar el motivo de la indignación de tal decisión. Pre-textos venía editando a Glück desde hace catorce años, cuando la autora aún no alcanzaba ni la mitad del reconocimiento que posee actualmente. Podría pensarse que catorce años de apuesta y confianza producirían un buen grado de lealtad pero esto no sucedió. Hasta que la autora no declare algo no consideraría justo dar una opinión sobre ella. Sin embargo, si fue decisión del agente, como parece ser lo más probable ya que cuando Pre-textos renegociaba los derechos de la obra, los mismos ya estaban siendo ofrecidos al mejor postor; lo cual apunta a algo que ya viene dándose desde algunos años atrás y es la introducción del mercado al mundo de la literatura. Lo vendible tendría más valor que la calidad literaria, condición que impulsa la perversión de las letras, como el verse obligado a hablar o no hablar sobre ciertos temas y moderar la forma en la que se haga. La música ya fue pervertida en MTV, lo mismo con la historia en History Channel, quisiera que no suceda lo mismo con la literatura pero lo tengo muchas esperanzas. La deslealtad es otro punto cuestionable aunque como repito, mientras no haya declaraciones por parte de la autora sería injusto tildarla de ello. Por otro lado, algo que considero apraudible es la postura de Manuel Borrás, director de Pre-textos, al decir en una conversación, parafraseada un poco, que las acciones de Glück no corresponden a la Glück que ellos conocen, aunque de ser cierto “la escritora le defraudaría «en lo humano» pero le seguiría pareciendo «una gran poeta»”. Saber distinguir entre lo que hace una persona como artista y como humano es algo que últimamente se hace menos.

Helena.

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Diversidad de personajes

A raíz de la situación de Depp y Heard, anduve pensando en la censura y funas a personas machistas, misóginas, racistas, etc. Y una cosa llevó a la otra y terminé por pensar en cómo no solo los actores sino cada personaje, serie, película, lo que sea, termina por ser llevada al podio para ser juzgada.

Y es que se llega a pedir la omisión o retirada de esos personajes “detestables” en cualquier lugar en el que aparecen. Entiéndase como detestable a un personaje que posea alguna de las características inmorales y que de alguna manera se salga con la suya o no reciba ningún tiempo de sanción palpable por su conducta.

Hay otro grupo de personas que pide lo mismo, la retirada, con los personajes que son de la comunidad lgbt, mujeres empoderadas, grupos etnicos y de otras culturas. El motivo suele ser que la introducción de cualquiera de estos personajes a un programa se da de manera forzada o para cumplir con una agenda, así como que la existencia de esos personajes parece irreal, la respuesta suele ser obvia, estas personas existen y existieron en “la vida real”, mujeres empoderadas, personas de color defendiendo sus derechos, homosexuales sin comportamientos amanerados y cualquier persona que pueda existir en el mundo “real”

Entonces, se pueden comenzar a ver indicios de la doble moral, o los egoísmos de cada persona; ¿por qué se tiene que omitir o retirar a personajes misóginos, racistas, etc. de los programas, cuando precisamente su presencia en algún espacio solo refleja la misma realidad que la de cualquiera de los otros personajes anteriores?. Sí hay hombres machistas, violadores, acosadores, racistas, etc. así como mujeres y cualquier persona de otro sexo o genero, existen y es por ello que están en esos programas. De si la naturaleza de sus comportamiento es buena o mala no me detendré a hablar. El punto es que si se acepta que los personajes lgbt y otros existen, también tiene que aceptarse la realidad de que los otros personajes existen.

Se puede responder que la presencia de estos personajes incentivaría que los videntes imiten su actitud o que eso sirva para normalizar dichos comportamientos pero eso solo es tratar idiotas o de borregos a las personas, sin ofender a los borregos; en el caso de la legalización del aborto, se argumenta que su legalidad no significa que todos tengan la obligación de abortar ni se vean impulsados a hacerlo; así como el que deje de ser mal visto el cuerpo con sobrepeso o el vello axilar no es una obligación a engordar ni una motivación a dejarlo crecer. Entonces, no podría bajo ninguna circunstancia, a menos que comience a hablarse de casos extraordinarios, en los que cualquiera puede juzgar si algo procede o no, de acuerdo a sus intereses, salve Cesar, decir que un personaje “repudiable” motivará a los videntes a emular sus actitudes. Ni si quiera los personajes nobles e inmaculados logran predicar su palabra.

Algo que llega a suceder para permitir la entrada de este tipo de personajes en los programas es hacerlos lucir ridículos y ser blancos de las bromeas y burlas del resto de los otros personajes, aquellos políticamente correctos, seres que aunque puedan presentarse miserables, sin recursos ni poderes, etc. Siempre contarán con una gran paz interior, una alta moral que terminará por decir que son personas de mejor calidad. Lo anterior es algo que llega a ser absurdo. En el mundo “real” la mayoría de las veces, las personas abominables se salen con la suya. Desde políticos hasta asaltantes que por tecnicismos no proceden a ser encerrados. La realidad es que no siempre sucede algo malo cuando se obra de manera injusta.

Ya que solo es algo que anduve meditando al aire, no traté de dar ejemplos ni de hablar de casos específicos. Si más adelante recupero alguna idea, intentaré precisarla más.

Helena.

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Próxima cancelación, aquí vamos… (2)

Siguiendo con la nota anterior, pienso que es mejor empezar por decir una opinión a toda esta reacción. Me considero de las personas que pretenden separar al autor de su obra. Por lo mismo, creo que una discusión como está no tendría que tener lugar; sin embargo, sucede, y da pie a lanzar gritos de todo tipo. Me siento en contradicción al decir que considero que el destino de una persona no debe quedar en manos de un montón de personas, no es que no crea en la democracia sino que se vuelve evidente que las personas opinando, en su mayoría, no se encuentran lo suficientemente informadas para dar un dictamen. Desde hace días corre la noticia de que una petición en Change ya consiguió más de un millón de firmas para despedir a Heard de la próxima entrega de aquaman. Pese a esto, no ha habido de que Warner vaya a proceder de alguna forma a raíz de la petición, y me gustaría que así siguiera. Entre las declaraciones de Heard hay una que me llamó la atención por poética y absurda, respecto a la petición de Change, dice: «rumores y campañas pagados en las redes sociales que no dictan las decisiones de casting porque no tienen base en la realidad». Me quedo con lo último, y quizá y hasta me vaya al lado de Amber, aunque lo que dice no es un hecho al 100%, no estaría mal que sí lo fuera, que realmente las indignaciones de las redes no determinen quién es apto o no para un papel. No es que esté “mal” que las gentes decidan, pero hay algo incierto en que no existan criterios definidos para acreditar a alguien como un individuo que puede determinar el futuro de otro. El que los criterios puedan estar definidos tampoco es algo deseable por si solo pero al menos se podría plantear como una alternativa. Considero que la postura de los “fans” se torna como la del cesar, para dar un pulgar arriba o condenar a la persona; como la de cualquier jefe con las cartas de renuncia listas de sus trabajadores. Siendo esa la relación no tendría por qué deberle algo cualquier actor al fan que lo ve como un empleado. Oh, cómo de maravilloso sería que los actores tomaran un actitud de indiferencia como la de Woody Allen hacia sus críticas. Valdría la pena respetar a Depp cuando, respecto a lo mismo, comenta: “Mi vida y mi carrera no serán definidas por este momento con el tiempo”, entonces, aunque sea complicado, tal vez lo más conveniente sea no intentar definirlo como una víctima, como un culpable, etc. y dejar a quien sí esté capacitado para hacerlo que haga su trabajo.

Helena.

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Próxima cancelación, aquí vamos…

Hace poco veía cómo mis amigos en redes se indignaban ante la resolución de Warner Bros en despedir a Johnny Depp de Animales fantásticos, provocando que se compartieran publicaciones sobre censurar la respuesta de Warner, censurar en cuanto de tachar de error fatal. Esta gente se posicionaba del lado de Depp y pedía a los lectores hacer lo mismo por su parte. Lo anterior como primer paso, lo siguiente era invitar a todos a no ver dicha película para mostrar a la franquicia que el público era consciente de su fallo y no iba a perdonarle por ello. Entre los comentarios y pocos de mis amigos más “iluminados”, como buenos valuadores de castigos ideales, no faltaron aquellos que proponían medidas más radicales, con la invitación a no solo no ver esa sino ninguna película lanzada por el estudio y además, si eso no era suficiente, también se contaba, al menos en planes, con impedir la entrada a cualquiera que se atreviese a querer entrar a las salas a ver la película en cuestión. En primer lugar, el plan no tenía ninguna estructura formal, sin embargo, al ponerlo sobre la mesa, difícilmente, cumpliría el alcance esperado. Si se detiene al público al momento de entrar a las salas dedicadas a la proyección de AF, se omite el hecho de que el público ya llegaría a dichas salas con un boleto comprado, o sea, una ganancia registrada para la película. Siguiendo el escenario, podría pasar que los afectados por el cierre forzado a las salas exijan una compensación por lo sucedido. En caso de no recibirla, quizá invitarían a los demás a no gastar su dinero en una película que no podrán disfrutar por el cierre forzado de salas, es a partir de allí donde podría comenzar a verse el alcance de las primeras obras. No obstante, el no ver las películas terminaría por deberse a factores distintos a los que al principio se pretendían. Los cerradores de cines terminarían por verse señalados como los culpables de que no pueda disfrutarse tal película, y no sería el estudio en cuestión quién terminaría como objeto del escarnio público. Puede argumentarse que en tanto se logre la meta de impedir la vista de la película o películas, se habrá conseguido algo y que por ello no hay problema en terminar como seres odiosos; se levantaría la bandera de mártires sapientes de que lograron algo. Por mi parte creo que algo así no se llevaría a cabo, es tanta la efervescencia como para que se mantenga o comience a estructurarse un movimiento en sí. En el caso de que se logren cerrar algunas salas no veo mayor alcance que eso.

El texto se alarga mucho, por lo que terminaré por desarrollarlo más adelante.

Cuestiones como lo anterior pueden dar pauta a hablar de Menón, y también falta plantear una opinión sobre las primeras personas y, por qué no, escuchar a los mismos involucrados: Depp y Heard.

Helena.

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Porvenir, ¿Para qué?

El porvenir de la Jovencita surge como un intento de rebelión, contra uno mismo; un intento de autoproclamar la existencia a partir de las opiniones «libres», sueltas y no invariables que se lancen al aire, esperando que pesen lo suficiente para caer en algún oido curioso. Surge como un ejercicio de expresión, y pretensión; de querer decir lo que uno cree que quiere decir con lo que uno cree que son sus pensamientos por nadie allí impuestos. No dejarse definir por los catálogos de sentimientos y afectos presentes en el medio sino un tratar de definirse con los propios medios. Una restauración de la experiencia. Se pretende elegir; y si no se puede elegir qué creer; elegir cuando menos por qué se cree en eso o cómo es que se cree en aquello. Surge también como un espacio de desarrollo en el cual se espera articular la ignorancia y la lucha contra uno mismo como uno de los principales ignorantes. Espacio de opiniones e historias que se vislumbran como opiniones “críticas” con sustento en libros de drama o de filosofía y en películas de comedia barata, en las pláticas callejeras y en los discursos del centro. Quizá, en el horizonte, las criticas no llevaran las comillas y se podrá hablar de Zizek sin tomarlo solo como un viejito simpático y medio loco. Por último, El porvenir de la Jovencita surge como la base de una revista que pretende abordar la condición actual y articular que las cosas no están tan bien como parece, o que quizá lo estén, pero no está tan bien que se este tan bien. En fin, El porvenir de la Jovencita nace como un primer paso, como un puente hacia algo más.

Helena, besos.

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