Hoy vi la película El Menú y aprovechando la oportunidad para usar la palabra puedo decir que fue exquisita.
La película trata sobre una pareja que va a una isla para tener una experiencia culinaria. La premisa en sí es sencilla y por lo mismo hasta graciosa. El Menú va avanzando a medida que el menú avanza, con sus entradas, platos fuerte y cerrando con el postre. No pude evitar pensar en Bojack Horseman al imaginarme a los guionistas o al directo yendo a un restaurante y comprando los derechos del menú del mismo para hacer la película, como el señor Peanutbutter al ver una carta de cumpleaños y comprar los derechos para hacer una serie sobre esta. Otra obra que se me vino a la mente fue el libro Como agua para chocolate, en dónde la narración avanza a medida que presenta recetas como si de un recetario se tratara.
Pero seguimos, El Menú atrae y sostiene la atención por su sencillez y atractivo visual, al principio vemos a un grupo de personas llegar a una isla y a partir de allí prácticamente toda la película transcurre en un restaurante. De igual manera, apoyándose a veces en el recurso fácil de las miradas sospechosas, la película va presentando misterios que sí termina por resolver y como expectadores también nos preguntamos qué hace cada persona en el restaurante y qué tiene en común con el resto.
Antes de la mitad de la película, la atmósfera comienza a enrarecerse y los personajes comienzan a notarlo pero se niega a aceptar esa ruptura con lo normal, aludiendo a que todo es parte del espectáculo y la experiencia culinaria, pretenden que todo es actuado hasta que la farsa ya no puede sostenerse y la verdad te golpea en la cara. Incluso la película se permite lo que podría leerse como una burla a los productos actuales de carne sin carne, mermelada sin azúcar, cerveza sin alcohol; pues uno de los platillos es precisamente un pan sin pan, asumiendo una postura crítica de que solo los pobres comen pan.
A grandes rasgos, El Menú presenta una lectura contemporánea de una sociedad de la imagen y las apariencias dónde se vuelve más práctico o sencillo sostener una mentira. En fin, El Menú es una película que no pretende alargarse hasta el tedio y en poco tiempo presenta su propuesta dejando satisfechas a las personas que miren la película. Es sin duda una película que vale la pena ver. ¡Buen provecho!