Un paseo por la Alameda me llevó a toparme con el nombre de un autor y consecuentemente comprar uno de sus libros. Me refiero a Demonia, de Bernardo Esquinca (aunque el libro que vi anunciado se titulaba Toda la sangre, pero no llevaba suficiente dinero para comprar ese y al menos sí para este otro). Bernardo Esquinca es un autor mexicano nacido en los 70’s en Guadalajara.
Esta vez no podría hacer un resumen general porque el libro es sí consta de una serie de nueve cuentos que, al menos temáticamente, no están relacionados entre sí. En lo que sí se asemejan es en la atmósfera en que te envuelven. Misma en la que prima el extrañamiento, llevando situaciones u objetos normales a ser observados o experimentados desde otro punto de vista.
En los textos no encontrarán respuestas, al menos no fáciles, sino dudas y más preguntas de con las que llegaron. Uno de los cuentos, el primero, creo que fue el que más me gustó. Sin embargo, como no había investigado nada ni visto al menos sobre qué iba el libro, pensé que se trataba de una novela y me quedé con ganas de saber qué sucedería más adelante con la historia o hacia dónde nos llevaría. Algo que me hubiera gustado que se desarrollara más fueron los títulos del cuento El contagio, en dónde parte de la narración es dadá mediante notas rojas, creo que faltaron más de los títulos característicos de estas. Títulos que por sí solos podrían considerarse un género literario. Una cosa que no me gustó, aunque al revisar de nuevo el libro vi que no era tanto, es que creo que se abusa de la situación de que el personaje se encuentra con un texto (dígase diario, notas, ensayos) de alguien más relatando una historia, al revisar me di cuenta de que esto solo pasó en dos cuentos pero juro que sentí que fue en al menos cuatro. Digo que no me gustó por lo “oportuno” de la situación, donde la casualidad cobra mucho peso para el avance de la historia. En otros tres cuentos sucede algo similar, en dichos textos el protagonista se encuentra “accidentalmente” con un hombre en la carretera, un anuncio en el periódico o con una libro rotulado en una librería de viejo.
A pesar de que diga que no me gustó eso, es debido a una mezcla de amor-odio, no me gusta por lo “irreal” del asunto en tanto a que es algo que a cualquiera le puede pasar. Cualquiera puede recoger a alguien en la carretera o leer el periódico y toparse con un anuncio, y de aquí viene el aprecio por la condición. La normalidad, casualidad, como detonante de lo extraño, de lo nuevo, es algo que puede notarse bastante en el libro en sí y en cada uno de los cuentos.
Lo anterior también me agradó bastante en la película Todo en todas partes al mismo tiempo (Everything everywhere all at once, de la cual también ya había hablado en otra entrada, aunque olvidando mencionar esto) en dónde para que la protagonista pueda hacer saltos por el multiverso primero tiene que hacer algo inesperado o improbable.
En fin, estoy en dudas sobre mi conclusión para el libro. Considero que sí es un libro que vale la pena leer pero no lo recomendaría a aquellas personas que esperan respuestas claras o finales cerrados. Creo que aunque sea un texto que se puede terminar “de una sentada”, lo mejor es leerlo de poco a poco, ya sea de uno en uno, dos en dos, etc. claro que si la persona ya está acostumbrada al género de lo extraño puede entrarle de lleno y con gusto. Espero más adelante poder comentar sobre sobre otros textos de Esquinca.
Helena.