Acabo de leer El orgasmógrafo de Serna y he de decir que me encantó. El orgasmógrafo está formado por 7 cuentos, que podría decirse que no están relacionados entre sí salvo en la angustia que logran hacerte sentir desde la primera página. A medida que vas leyendo cada uno de los cuentos algo en tu interior te hace notar que no habrá un final feliz por más que la narración te llegue a insinuar lo contrario.
El cuento que da nombre al libro es el que más me gustó. El orgasmógrafo nos transporta varios años en el futuro a una sociedad que obliga a sus integrantes a cumplir con una cuota de orgasmos para obtener sus raciones diarias de comida. Cada orgasmo es registrado en el orgasmógrafo que todos llevan en su cuerpo. Por ello cada persona se ve obligada a intentar hacer su cuerpo más atractivo. Faldas cortas, escotes bajos y camisas abiertas, cuando no están ausentes, dibujan el ambiente que hay en las escuelas y hasta dentro de la familia donde, incluso, los padres son los encargados de introducir a los hijos a estas prácticas. Como no puede faltar, también existe un grupo de oposición, gentes que se niegan a cumplir con su cuota manteniéndose virgenes y hasta llegando a castrarse. En la historia tenemos a Laura Cifuentes, una chica que interviene su orgasmógrafo para hacer creer a todos que cumple con su cuota cuando en realidad ella también está en contra de tener que cumplirla, aunque no por las mismas razones que los anarquistas. Como era de esperar, la policía se da cuenta de esto y termina por arrestarla y a partir de allí nos llevan desde su entrada a un centro de rehabilitación hasta su llegada a las primeras filas del grupo opositor, teniendo sus romances y matizando sus ideales. No quiero decir el final solo diré que es amargo.
El orgasmógrafo me resultó interesante por cómo lleva hasta el extremo una idea de Byung-Chul Han, aunque en realidad sería de Marx, al decir que el capital reduce al hombre a su órgano reproductor. Se plantea un mundo en que el que, como por el final nos enteramos, al igual en en Monster Inc. los gritos y las risas, en El orgasmógrafo, los orgasmos dan energía a las ciudades, y a algo más. también se puede notar un paralelismo con Un mundo feliz, en el sentido de tener un mundo dedicado por completo al placer.
Entre los otros cuentos tenemos a escritores que tienen tanto tiempo de sobra que no saben qué hacer para no volverse locos; o que hacen lo que sea para conseguir sus metas; también tenemos al empleado medianamente exitoso que aún guarda rencor por los abusos sufridos en la infancia por ser inteligente; y a una mujer (o no) hablando de lo que le sucede al darse cuenta de los intereses sexuales de su sobrino, que no termina por aceptar, y los cambios que él comienza a desarrollar.
No llegué a hablar detalladamente de todos los cuentos para no dirigir la lectura de aquellos interesados en leer El orgasmógrafo. Si alguien más también ya lo leyó y encontró otras cosas, o lo vio de otra manera, puede comentarnos, con gusto les leeremos.
Helena.